lunes, 24 de febrero de 2014

Angkor Thom: "Las 200 Caras del Bayón"

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Año 1190-1200, las guerras entre los ejercitos khmer y cham por el dominio del territorio habían concluido. Por aquellos tiempos en Camboya reinaba Jayavarman VII quien, tras comprobar el daño que había sufrido el patrimonio arquitectónico del país, decidió construir la gran ciudad amurallada conocida como Angkor Thom. En el centro de esta ciudad levantó un gran templo en honor a los dioses de la religión hindú y así queda reflejado en las numerosas torres que encontramos en dicha construcción. Gigantes de piedra de aspecto durmiente y suave sonrisa parecen esperar a que no les mires para vigilar tus pasos y es que no resulta fácil distinguir los límites de la realidad y la imaginación cuanto te encuentras frente a las 200 caras del Bayón.


Llegar hasta el templo central de la ciudad amurallada no es para nada difícil. Como ya sabéis el recinto de Angkor Thom cuenta con 4 puertas orientadas a los 4 puntos cardinales más una puerta conocida como la Victory Gate (Puerta de la Victoria). Si entráis por cualquier de las 4 (norte, sur, este y oeste) os conducirán directamente hasta el Templo de Bayón.


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Situados frente al templo observamos el desgaste sufrido con el paso del tiempo y la necesidad urgente de importantes trabajos de restauración. Aún así se conservan algunas figuras ornamentales típicas de la mitología hindú como leones y nagas que, aunque algo deterioradas, siempre nos resultan fascinantes. 


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Templos-Angkor-Caras-Bayón_3Salvo que tengas la oportunidad de sobrevolar la ciudad en globo cuesta imaginar hoy día su distribución, por eso os he dejado uno de los planos que se encuentran los alrededores a modo de paneles informativos donde se adivina bastante mejor su estructura. Observamos una planta cuadrada que guarda la misma disposición que la ciudad que la alberga con sus correspondientes puertas orientadas a los puntos cardinales.

Una vez más no importa demasiado por donde decidas entrar pues la línea recta siempre te llevará al centro y de igual forma te encontrarás muy pronto con algunas de las caras vigilantes que dominan este paisaje de piedra desnuda y oscurecida tras 8 siglos de abandono en la espesa jungla camboyana.


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Templos-Angkor-Caras-Bayón_5Observar el paisaje de roca tallada, durante tanto tiempo abandonada a su suerte y con el fondo verde de la vegetación que aún invade gran parte de Angkor, nos crea una sensación de cierta desolación y hace que nos esforcemos por intentar imaginar cualquier escena que se presenta delante de nuestros ojos.

Conforme nos acercamos al centro del Bayón nos vamos encontrando con mayor frecuencia las caras talladas en piedra que, según numerosos estudios, hablan del dios hindú Brahma, el creador del universo. Son varias las razones para creer que esto fue así ya que en el periodo en que reinaba Jayavarman VII se veneraba especialmente a este dios, también se dice que las caras están construidas en la base de una flor de loto y según cuenta una parte de la mitología hindú Brahma nació de esta flor. 


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Templos-Angkor-Caras-Bayón_7Cuando se habla de teorías que nos hablan de un pasado más bien lejano es difícil llegar a conclusiones absolutas hasta el punto de que surgen teorías paralelas como aquellas que afirman que los rostros pertenecen a la figura de Jaravarman VII. Tampoco nos parece una idea descabellada ya que los reyes de la época se consideraban a si mismos figuras divinas y cualquiera de ellos podría tener la pretensión de asegurarse su permanencia en el tiempo a través de estas esculturas. 

Jayavarman VII debió pensar ..."¿Ya que lo hacemos, lo hacemos a lo grande?. Alguna de las 200 caras resistirá el paso del tiempo"... Pero para complicar un poco más todo esto también se habla de que el Bayón es un santuario dedicado a Buda en la rama más conocida como Mahayana. De nuevo observamos esta cuestión como una teoría válida ya que en Camboya y gran parte de Indochina se mezclaron ambas religiones y según quien reinara o los tiempos que corrían la balanza se inclinaba hacia el budismo o el hinduismo pero coexistiendo en armonía. ¿Es posible entonces que en el Bayón se dieran ambas religiones?. La respuesta es sí.  


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Concretando un poco más diremos que en realidad son 216 caras las que se han encontrado en el templo principal de Angkor Thom pero hay mucho más que descubrir sobre y dentro de sus muros. Hasta ahora habíamos recorrido la parte superior observando las torres talladas y el paisaje que nos dejaba ver gran parte de la ciudad. Llegó el turno de descender a la planta inferior hasta las entrañas del Bayón.


Templos-Angkor-Caras-Bayón_10Como en otros templos que hemos visitado, algunos de los muros y techos han desaparecido, es habitual ver alrededor de muchas construcciones enormes bloques de piedra que esperan ser devueltos a su lugar original. La labor de reconstrucción ya iniciada es enorme y suponemos que pueden pasar decenas de años hasta que pueda completarse. Mientras tanto sirven de refugio de oración para monjes budistas, la religión predominante hoy día que atrae a numerosos devotos hasta Angkor para realizar sus características ofrendas y oraciones acompañadas de incienso y flores de loto.

Seguimos explorando el corazón del Bayón y su latido nos lleva hasta sus arterias más profundas a través de galerías donde todo resulta diferente. La tenue luz y esa extraña percepción del sonido que provoca estar rodeado de muros de piedra crean un gran contraste con lo encontrado en el exterior. Todo ello acompañado de figuras sagradas como los lingas y bajorrelieves donde siempre encontramos a las ninfas conocidas como las apsaras. Solo podemos decir una cosa... ¡magia!.


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Recorrer las entrañas del templo principal resultó fascinante. Nos resultó difícil encontrar cierto orden en la arquitectura exterior, puede que se debiera a los cientos de caras repartidas por el templo y que resultan, en ocasiones, algo agobiantes. Nos costó entender en un principio la distribución de todo aquello en un espacio aparentemente pequeño para todo lo que allí se construyó y por eso encontramos un refugio en las galerías interiores. Resulta irónico pensar que, lugares cerrados que a muchos les podrían causar claustrofobia, pueden servir para librarte de la ansiedad y devolverte a un estado de relax como en pocos sitios lo hemos encontrado.


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Terminamos este relato comentando que todavía hubo tiempo para que otros reyes introdujeran algunas reformas arquitectónicas en este templo, las religiones siguieron alternándose hasta que la magnífica ciudad de Angkor Thom se desvaneció en el olvido pero, a pesar de haber sido engullida por la selva durante siglos, las 200 caras del Bayón siguieron ahí, esperando dormidas para resurgir con fuerza a ojos de viajeros y turistas que hoy se quedan estupefactos al contemplar una obra del hombre repleta de misterios. Puede que estas sonrisas de piedra se alegren de haber sido desempolvadas para ser devueltas a su antiguo esplendor o puede que estas placidas y a veces irónicas sonrisas guarden escondido algo que aún está por llegar. Como siempre los misterios de Angkor nos siguen fascinando. ¿Y a vosotros? ¡Un saludo viajeros!


2 comentarios :

  1. Fue el primer templo que visitamos en Angkor y esde luego no podríamos haber empezado mejor, ¿no crees?
    saludos,

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    Respuestas
    1. Coincidimos, también fue nuestro primer templo y por ello creo que nos impactó más aún. Sin duda tiene sus peculiaridades con las caras y aunque en otros templos también se encuentran no impactan tanto como las del Bayón.

      Un saludo!!

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