lunes, 6 de octubre de 2014

Janabaha Temple en el corazón de Katmandú


En pleno corazón de Katmandú, muy cerca de la popular Durbar Square e imnerso en el bullicioso mercado local encontramos un discreto santuario conocido como Janabaha Temple. En nuestro afán de encontrar pequeñas joyas secretas cuando emprendemos un nuevo viaje nos encontramos con este sencillo y discreto templo a primera vista pero que juega un papel muy importante en la vida de la cultura newar. 

Hemos preparado para vosotros un vídeo de un minuto y medio con nuestro paso por Janabaha Temple. Así podréis vivir mejor esta experiencia antes de sumergiros en el resto del reportaje.






Para poneros un poco en situación Janabaha Temple es un templo construído en el siglo XV por el Rey Jakshya Malla, perteneciente a la Dinastía Malla que reinó en Nepal desde el siglo XII al XVIII. Con su llegada el Valle de Katmandú se dividió en tres reinos, hoy día ciudades conocidas como Katmandú, Patán y Bhaktapur.



Nos encontramos en el interior del mercado local, en la zona destinada al gremio de los alfareros. Paseamos tranquilamente cuando de pronto nos encontramos con una pequeña puerta dorada custodiada por dos leones de bronce. Nos llama la atención un cartel verde situado en la columna izquierda que dice: "Seguidores de cualquier religión son bienvenidos a Janabaha". No podíamos despreciar tal invitación y decidimos entrar para descubrir el santuario.



En el interior, tras cruzar la puerta, otro pequeño cartel nos dice que nos encontramos en Jalmai Marg que viene a traducirse como Calle o Pasaje Jalmai. Lo primero que divisamos son numerosas estupas pequeñas de piedra y columnas que soportan la figura de algunas deidades veneradas por los devotos del templo.


Avanzamos unos pocos metros para encontrarnos con la estructura central, el templo donde se venera a un dios que recibe numerosos nombres y es venerado por varias religiones. Para los hinduistas recibe el nombre de Seto Macchindranath o Seto Karunamaya y para los budistas Avalokitesvara o el dios de la compasión.



Nos disponemos a rodear el templo y durante el recorrido nos encontramos con las omnipresentes ruedas de oración que los devotos hacen girar a modo de plegaria. El templo se complementa con otros elementos budistas e hinduistas, algo complejo para un occidental hasta que empezamos a comprender que en muchos casos ambas religiones conviven en armonía.



Alrededor del templo los lugareños hacen vida, descubrimos a uno de ellos tejiendo pequeñas alfombras que servirán a los devotos para sus oraciones. Esto es algo habitual en la mayoría de templos en Nepal, el pueblo newar está muy ligado a la religión e invierten gran parte de su vida a realizar obras con el fin de venerar a sus dioses.



Al igual que ocurre en otras plazas concurridas de Katmandú, este pequeño recinto es el hogar de cientos de palomas pero aquí se hace más patente si cabe al encontrarnos en un espacio tan reducido. Lo sorprendente es que, a pesar de tal número de aves, Janabaha Temple y todos los elementos que nos encontramos están realmente limpios, esto demuestra la devoción de sus gentes y las horas que deben emplear en mantener todo el espacio en buenas condiciones.



Cuenta una leyenda que el dios de la muerte visitó una vez Swayanbhunath (el templo de los monos) del que ya os he hablado en otro artículo. Durante esta visita fue apresado por el Rey Yakshya Malla para pedirle la inmortalidad. El dios no se la concedió pero invocó a Seto Machindranath para que se apareciera, de pronto irrumpió de entre las aguas y le dijo al rey malla que construyera un templo cercano al Río Bagmati en su honor desde donde bendeciría a su pueblo y le otorgaría, salud, felicidad y una prospera vida.



En la actualidad, entre los meses de marzo y abril, se celebran fiestas por todo lo alto para venerar a Seto Machindranath. Miles de devotos llegados de todo el valle se reúnen en los alrededores del templo y pasean en procesión a este dios que colocan en un carro a una altura de alrededor de 10 metros para que todo el mundo lo pueda ver. En un recorrido que transcurre por los alrededores del templo y el cercano Ratna Park los devotos intentan tirar del carro porque, según cuentan, es señal inequívoca de que son bendecidos. 

Este festival recibe el nombre de Jana Baha Dyah Jatra traducido como "Festival de los Carros". Cada día se realizan actos diferentes pero el más especial es el día en el que la diosa viviente Kumari sale de su palacio en la famosa Durbar Square para rendirle homenaje y obtener su bendición. La diosa Kumari es tan solo una niña de entre 4 y 7 años que es elegida de entre el pueblo newar como la reecarnación de Taleju. Desde su elección hasta que la niña se convierte en mujer con la menstruación Kumari, que se traduce como la "virgen", no puede tener contacto físico con ningún ser humano. 


Después de conocer los detalles que nos hablan de Janabaha Temple es indudable la importancia que tiene para sus habitantes, especialmente para la nación newar de donde se dice que procedía el mismo Buda. Ahora solo nos queda imaginar como será el festival religioso que congrega todos los años a miles de fieles, quien sabe... quizás algún día regresemos a Katmandú y tengamos la posibilidad de presenciarlo. Será una nueva historia para contaros. ¡Un saludo viajeros!


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