lunes, 2 de octubre de 2017

Intramuros: Los restos de un pasado español en Filipinas

La parte vieja de la ciudad de Manila es conocida como Intramuros. Dentro de sus murallas se encuentran los restos de un pasado colonial que se remonta al siglo XVI, durante la etapa de expansión española en busca de nuevas tierras y rutas de comercio orientales. Intramuros se ha levantado una y otra vez, debido a intensos conflictos bélicos y desastres naturales. A pesar de ello, sigue siendo uno de los principales atractivos para el viajero que se acerca hasta la capital de Filipinas.


DONDE SE ENCUENTRA INTRAMUROS


Intramuros se encuentra a unos 12 kilómetros al norte del Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino. Esto supone alrededor de 40 minutos en transporte sobre ruedas o alrededor de 2 horas y media si te animas como nosotros a recorrer el paseo marítimo que prácticamente une ambos puntos. También existe la posibilidad de utiliza su línea de metro elevado, aunque para ello lo ideal es que te alojes en la zona de Pasay, el área más cercana al aeropuerto y desde donde comienza el recorrido en este tipo de transporte. Otros puntos intermedios, que cuentan con una amplia oferta de alojamientos son el propio paseo marítimo o el área de Makati, ambos entre el aeropuerto y la parte vieja de la ciudad de Manila.



INTRAMUROS: UN POCO DE HISTORIA 


Intramuros ha sufrido prácticamente desde sus inicios. Desde que hemos tenido conocimiento de la existencia de las islas Filipinas, el país se ha visto envuelto en mil y una batallas. La ciudad amurallada fue fundada por Miguel López de Legazpi en la segunda mital del siglo XVI. En un principio el ambiente entre sus habitantes y los recién llegados de occidente no fue especialmente tenso. Esto se debe a que se llevaron a cabo acuerdos positivos para ambas partes, lo que permitió a los colonos asentarse de manera relativamente pacífica y prosperar. En cualquier caso, el aspecto más destacado de la colonización fue la aceptación de la iglesia católica en territorio filipino. Por lo demás, podemos decir que España pasó por Filipinas sin pena ni gloria, ya que su lejanía hizo que no obtuviera relevancia como otros territorios situados en latinoamérica.


Tres siglos después y tras inevitables revueltas, Filipinas fue entregado a los EEUU, basándose estos últimos en la liberación e independencia del pueblo asiático. Los filipinos no imaginaban el abandono que iban a sufrir por parte de estos últimos, lo que al parecer les hizo pensar que bajo la influencia española no estaban tan mal. Y llegó la Segunda Guerra Mundial, los japoneses tomaron Filipinas y se atrincheraron en la ciudad de Intramuros. El resultado de este conflicto fue devastador, quedando prácticamente en ruinas y convirtiéndose en una de las mayores destrucciones urbanas que se recuerdan en la historia de la humanidad. Hubo iglesias que se levantaron hasta ocho veces, por motivos bélicos y también por terremotos de volcanes cercanos. En resumen, tiene mucho mérito que Intramuros siga en pie a día de hoy y la convierten en una de las áreas antiguas recomendadas para una visita en las Islas Filipinas.

RECORRIENDO LA VIEJA INTRAMUROS


Antes de cruzar la muralla de la vieja ciudad de Intramuros, tenemos la posibilidad de pasear por ellas, recorrer sus jardines y obtener unas buenas vistas del área más moderna de Manila. Recomendamos este agradable paseo en el que sólo tienes que tener en cuenta que tendrás que poner tu nombre y nacionalidad en un libro de registro custodiado por un funcionario y que se encuentra justo debajo del primer arco inferior de acceso a las murallas.


Tras el paseo por la parte exterior de Intramuros nos decidimos a recorrer sus calles. Antes de continuar, nos paramos ante el cartel que da acceso a la ciudad y comprobamos que está escrito en inglés. Existe una cierta controversia entre la opinión que tienen los filipinos de España y de EEUU. Tras visitar la capital y algunas de sus islas, nos damos cuenta de que el legado español ya es casi irreconocible, cuando preguntas a la gente o cuando descubres que muy poca gente habla ya castellano. Tan solo algunos mayores lo siguen manteniendo, quedando patente que se a impuesto el inglés, como lengua extranjera además del idioma tagalo.


Cabe destacar que nuestra visita coincidió con semana santa, el momento en el que mejor se puede apreciar el único legado que España ha conseguido mantener con fuerza en el país asiático. La mayor parte de las islas han adoptado el catolicismo con gran fervor, salvo algunas regiones del sur como Mindanao, donde la religión predominante es el islamismo. Esta circunstancia, unido a que nos encontramos en el área que concentra un mayor número de iglesias católicas, va a marcar nuestra visita y la va ha hacer indudablemente diferente a haberla realizado en cualquier otra época del año.


A pesar de que los filipinos se sienten un poco desplazados del resto de Asia, debido a costumbres muy diferenciadas con el resto de países de oriente, pudimos apreciar ese ambiente callejero de puestos de comida y souvenirs, aunque a una menor escala que en otros lugares como Tailandia, Camboya, Malasia o Indonesia.

Muy pronto empezamos a darnos cuenta de que la ciudad de Intramuros atrae en semana santa a una gran multitud de locales y paisanos procedentes de diversas islas de Filipinas. Ritos, misas, ceremonias, procesiones,etc., se dan cita en estos días, hasta el punto de ser televisadas por las principales cadenas de televisión filipinas. El primer lugar donde nos dimos cuenta fue en la Iglesia de San Agustín, que además es convento y museo abierto para cualquier visitante que se acerque hasta el lugar.


Muy pronto llegamos hasta el lugar más sagrado para el pueblo filipino. La estampa casi al atardecer de la Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción nos deja sin palabras. No tanto por su construcción como por los colores del atardecer y la masiva afluencia de público que albergaba en esos momentos.



Decidimos entrar para echar un vistazo, aunque era indudable que no íbamos a poder pasar más de unos metros por la cantidad de gente que se encontraba dentro. Si eres devoto del cristianismo o te gusta la arquitectura religiosa, Intramuros en semana santa es un destino que puedes incluir en tu lista de lugares a visitar.

Seguimos recorriendo la calle principal hacia el norte, lugar que concentra un mayor número de edificios y construcciones coloniales, además de otra popular construcción conocida como el Fuerte de Santiago. Aunque no llegamos hasta este último, recorrimos algunas calles más con los últimos rayos del sol, descubriendo más iglesias y edificios deteriorados con el paso del tiempo y por todos los conflictos y fenómenos naturales que asolaron la capital de Filipinas.


También nos encontramos con la estatua de Felipe II, el monarca español del que surge el nombre de las Islas Filipinas. Nuestra última foto de Intramuros es una muestra del legado español al pueblo filipino. Nos encontramos con el Cruceiro o Cruceido, muy cerca de la oficina de inmigración, del Banco de Filipinas y de la estatua de Felipe II. Se trata de la primera cruz que se levantó en Asia, como donación del pueblo gallego a Filipinas para que sirviera de guía y protección a los peregrinos del Camino de Santiago.


Apenas nos quedaban unos instantes de luz y decidimos despedirnos aquí de la vieja ciudad de Intramuros. Con esta última fotografía podemos comprobar que, los restos del pasado español en Filipinas y el legado que nuestro país dejó en este rincón asiático, tiene un marcado carácter religioso. Esto es algo que se puede comprobar en numerosos rincones de Filipinas, donde las pequeñas iglesias católicas se levantan incluso al borde de la carretera. Esperamos que esta visita haya sido de tu interés y que te sirva para armar tu futuro viaje. Sin duda, Intramuros es uno de los destinos que te recomendamos para conocer parte de la historia de Manila y de la influencia española en el pueblo filipino. ¡Un saludo viajeros!


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