lunes, 2 de junio de 2014

Viajar a Nepal



Otro sueño cumplido, mucho tiempo esperándolo y por fin hemos tenido la gran suerte y el privilegio de viajar a Nepal.  Hemos vivido experiencias irrepetibles que solo nos podía ofrecer un país en el que la cultura y las tradiciones están fuertemente arraigadas y donde la naturaleza intimida y te hace sentir un profundo respeto cuanto te encuentras en presencia de las montañas más altas del mundo. 

Este es un resumen de todas esas experiencias vividas, tan solo una pequeña muestra que os presentamos con un vídeo y algunas fotografías. Más adelante conoceréis toda la historia, día a día, etapa a etapa. Asumimos el reto no solo de narrarte la historia y mostrarte las imágenes sino también de grabar en vídeo y narrar toda esta aventura que comienza en Katmandú y termina a más de 5.000 metros de altura en la increíble y bella Cordillera del Himalaya. 

Si nos acompañáis en esta aventura estamos seguros de que este viaje pasará a formar parte de uno de vuestros futuros sueños viajeros pues Nepal no deja indiferente a nadie. En primer lugar os ofrecemos este vídeo de menos de 5 minutos para abrir boca. ¡Que lo disfrutéis!







UN VIAJE A NEPAL

Esta historia comienza hace ya mucho tiempo,  justo un año antes publicaba un artículo en el que mostrábamos nuestras intenciones de visitar Nepal, queríamos conocer una nueva cultura pero también teníamos la ilusión de llegar a los pies de las montañas más altas del mundo. 

Parece que el destino nos escucho y tan solo un par de meses antes de realizar este viaje encontramos un vuelo muy barato que nos hacía soñar con poder cumplir con este viaje tan deseado. A pesar de que la ocasión era única, ya que podíamos volar a menos de la mitad de precio de lo que suele ser habitual, lo pensamos durante unas semanas pues la inversión total al final resultaba considerable.

Al final decidimos hacer caso a esa frase que dice ..."los sueños están para cumplirlos"... días mas tarde teníamos el billete comprado y empezamos a estudiar minuciosamente todo lo que queríamos hacer con arreglo al tiempo de que disponíamos.

22 días que, quitando el tiempo perdido en vuelos, se convertían en 20. Así llegamos a Katmandú, una ciudad caótica pero amable que nos acogió con los brazos abiertos. Nuestra intención era comenzar en las montañas y dejarnos después alrededor de una semana para visitar la capital. Y así fue, los dos primeros días estuvieron destinados a conseguir los permisos necesarios para acceder al Parque Nacional de Samargatha, lugar donde se encuentran montañas tan imponentes como el Ama Dablan, Lhotse o Everest entre muchos otros. 

Por si no lo sabíais para llegar hasta las montañas debíamos realizar un vuelo interno bastante intimidante. Está considerado como uno de los más peligrosos del mundo por la cercanía de las montañas y las condiciones climatológicas adversas que se producen a diario. Para conseguir este vuelo tratamos con una agencia especializada que nos facilitó los trámites y tuvimos la oportunidad de conversar con su propietario el cual nos explicó muchas cosas interesantes que más adelante os contaré.

En este resumen invertimos el orden, dejamos el trekk al Himalaya para el final y os hablamos en primer lugar del Valle de Katmandú. No faltan motivos para odiar o amar a Katmandú, muchos clasifican el país como la versión "light" de India y en cierto modo no les falta razón pero si tenemos que comparar a nosotros nos faltó descubrir uno de los extremos, no descubrimos grandes palacios de mármol ni edificios ostentosos, recorrimos a pie gran parte de la ciudad junto a otros lugares cercanos y nuestra impresión es de encontrarnos en un país de clase media-baja donde cada uno lucha por sobrevivir con su trabajo y a su manera. 





Desde el popular y turístico barrio de Thamel, situado más bien en la parte alta de la ciudad, recorrimos a pie el este, oeste y sur, podemos decir que es asequible recorre la ciudad de esta forma aunque tenemos que reconocer que hubo un día en el que cogimos un taxi ya que nos entretuvimos demasiado y se nos hacía algo tarde.

En Katmandú visitamos algunos lugares de interés como su famosa Durbar Square o templos como Boudanat, Swayanbhunath situados en lugares opuestos de la ciudad. También visitamos otros templos no tan conocidos como Janabaha o Shree Gha. Visitamos también su mercado local, un lugar ideal para perderte además de descubrir el día y la noche de Thamel, un barrio que en ocasiones puede resultar estresante pero que hoy recordamos con una sonrisa en la boca por tanta gente que conocimos allí.






Aunque el trekking por el Himalaya nos absorbió mucho tiempo, algún día más de lo esperado, aún nos dio tiempo de visitar lugares cercanos como Patán, una ciudad muy próxima a Katmandú mucho más tranquila, sencilla y culturalmente más cuidada que la capital, al menos esa fue nuestra impresión. Nos quedamos con muchas ganas de visitar lugares como Pokhara o Bhaktapur o realizar alguna excursión al sur del país para descubrir la fauna salvaje de Nepal entre la que se encuentran elefantes, cocodrilos, rinocerontes o el esquivo tigre pero ya sabemos que uno no dispone de todo el tiempo que desea y esto nos permite pensar que algún día tendremos que regresar.





Es el turno de hablar de uno de los trekks más impresionantes que un aficionado a la montaña puede llevar a cabo. Con la fantástica puesta de sol del segundo día sobre las montañas nos despedimos de Katmandú hasta nuestro regreso. El Himalaya nos espera y tenemos por delante un sueño que apenas nos permite dormir y descansar como requiere la aventura que estábamos a punto de emprender. 





Si miramos las experiencias de otros viajeros podemos leer que muchos realizar este trek en 11 días, 8 días de subida y 3 días de bajada. Nosotros necesitamos un día más, por circunstancias necesitamos ese extra a mitad del recorrido, especialmente yo. Este trek no es para tomárselo a broma, se necesita al menos una condición física aceptable para intentar llegar hasta el final y aún así nadie esta exento del temido "mal de altura". 




No os voy a dar ahora demasiados nombres sobre los lugares por los que pasamos ya que, como os he comentado, vais a tener toda la información etapa por etapa con el relato, fotografías y vídeo pero si os diré que esta aventura comienza tras aterrizar en Lukla, un aeropuerto donde solo vuelan avionetas de 10-12 pasajeros llegando a una pista de apenas 150 metros.

La primera de las etapas es realmente asequible, además es en descenso, apenas rozamos los 3.000 metros de altura y necesitamos muy poco tiempo para realizarla. A partir de la segunda etapa todo cambia, cada una de ellas supone un reto por los importantes desniveles del camino o por la altura que poco a poco vamos superando pero que hace que, simplemente caminar, resulte un reto a superar.  





Y todo ello se va superando gracias a los extraordinarios paisajes que cada etapa nos ofrece. Imágenes como la del Ama Dablan que nos acompañó durante gran parte del recorrido son difíciles de olvidar. Para mí es sin duda la montaña más bonita de todo el Himalaya aunque no llegue a los increíbles 8.000 metros de otras montañas que estaban por venir.





Mientras tanto no dejaba de sorprendernos la presencia de animales como los Yaks, algunos salvajes y otros utilizados para transportar mercancías. Y hablando de mercancías, mucho más sorprendente es ver como el Pueblo Sherpa, los habitantes mejor adaptados a estas montañas, transportan sobre sus espaldas pesos increíbles que superar los 100 kg. como alguno nos confesó. Imaginad lo que es día a día llevar esos pesos subiendo y bajando estos escarpados caminos.





He de confesarlo, tuve bastantes problemas para terminar este trek, no fue mal de altura pero lo cierto es que el oxígeno no me llegaba como debía, el corazón se me aceleraba y en ocasiones no me llegaba la sangre a las piernas notando adormecimiento y en consecuencia muchas dificultades sobre todo a la hora de realizar algunas de las importantes ascensiones del camino.

Mi mujer me decía que otra persona se hubiera dado la vuelta, que tuve mucha fuerza mental para llegar hasta donde llegué. Esto se debe a que desde muy pequeño he practicado deportes de competición que requieren mucha superación pero la inactividad de estos últimos 3 años me ha pasado factura aunque no me cabe duda que el esfuerzo ha merecido la pena. Solo hay que ver fotografías como las que vienen a continuación. Simplemente me quedo sin palabras.







Y este ha sido un breve resumen de lo que vivimos en el país de las montañas mas altas del mundo, una aventura que se queda grabada en la memoria y que somos afortunados por poderla contar en este blog. Cultura, tradiciones, deporte y naturaleza extrema, todo ello en un precioso país al que algún día volveremos si las circunstancias nos son favorables.  Viajar a Nepal es más que una experiencia física, sin duda ha sido un toque de atención para devolvernos a la realidad y de nuevo replantearnos muchas cuestiones de la vida. ¡Un saludo viajeros!


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