lunes, 10 de agosto de 2015

Trek Campo Base del Everest: Final y regreso a Katmandu

Trek-Campo-Base-Everest-regreso

Llegamos al final del Trek al Campo Base del Everest. Una extraña sensación me recorre el cuerpo, al echar la vista atrás y recordar todas esas etapas repletas de intensas experiencias mientras recorríamos los Himalayas. Toca emprender el camino de regreso a Katmandu y se hace muy duro tener que despedirnos de este mágico lugar. Durante tres días descendemos para llegar de nuevo a Lukla, tiempo suficiente para reflexionar sobre lo vivido y averiguar la importancia que tiene haber reservado nuestro vuelo de vuelta con antelación. No te pierdas lo que te vamos a contar.




DEJANDO ATRÁS LAS MONTAÑAS MÁS ALTAS DEL MUNDO


Cómo ya te conté en la etapa anterior, habíamos llegado a Gorak Shep bastante tocados, especialmente yo por unos dolores de espalda que arrastraba desde la 2ª etapa. Esto nos impidió a nuestra llegada emprender el camino hacia el Campo Base del Everest. Ahora solo nos quedaba una opción para subir al Kala Pattar, para obtener unas mejores vistas de las montañas o caminar hacia el mencionado campo base.

Kala-Pattar-Himalaya-Nepal

La suerte no estuvo de nuestro lado en el final de esta aventura. En este día no solo había que realizar una de las dos rutas que os comentamos, también es el día en el que tenemos que empezar a descender, con el fin de llegar a tiempo para coger nuestro vuelo de regreso a Katmandu. Un descenso que dura 3 días y no teníamos ningún tipo de margen en cuestión de tiempo. 

El ascenso al Monte Kala Pattar y su posterior regreso puede emplear entre cinco y seis horas. El camino al campo base supone unas cuatro horas incluyendo la vuelta. Eso significa que hay que levantarse antes del amanecer para realizar alguno de estos trayectos para que te quede tiempo suficiente de descender hasta el destino previsto para ese día.

Campo-Base-Everest

Desafortunadamente los dolores de espalda persistían y a esto le acompañó un resfriado que me tenía bastante congestionado. Todo esto supuso que no pudiera descansar apenas durante la noche y que me levantara excesivamente tarde para realizar cualquier de los recorridos previstos. Durante casi una hora tuve un conflicto, no quería irme de allí sin cumplir al menos con uno de los objetivos pero sabía que eso significaba perder el vuelo desde Lukla a Katmandu. Corazón o mente fría, un gran dilema que se resolvió con la decisión de regresar sin intentarlo, una dura decisión pero acertada sin ninguna duda, algo que vas a averiguar al final de este artículo.

Valle-Khumbu-Himalaya

Si la ascensión desde Lukla (aeropuerto) hasta Gorak Shep (CB del Everest) te emplea entre ocho y nueve días, el camino de regreso tenemos que hacerlo únicamente en tres días. Así lo habíamos programado y esto suponía tener que hacer el triple de recorrido en cada etapa. Nuestra decisión fue regresar por el mismo camino por el que ascendimos, aunque existen otras alternativas como el Paso de Gokyo pero en el que se necesitan al menos 2 o 3 días más. 

En esta primera etapa pasaríamos por Lobuche, el Paso de Tukla y volveríamos a atravesar todo el Valle del Khumbu hasta llegar a las inmediaciones de dos pueblos. Uno ya lo conocéis porque estuvimos en el y se llama Dingboche. Muy cerca de él se encuentra Periche, por lo que decidimos conocerlo y pasar allí la primera noche, pero para eso debéis descender hasta el interior del valle, en lugar de ir por arriba como hicimos durante la ascensión.

Paso-Tukla-Himalaya-Nepal

Periche-Khumbu-Himalaya

Por el camino nos volvemos a encontrar con los yaks salvajes, una visión que siempre es sorprendente. Son sin duda los reyes de estas montañas, los únicos que estarán siempre ahí cuando cruces estos áridos caminos, muchas veces extremadamente solitarios.

Yak-khumbu-Nepal

El sonido del viento intimida y te sientes realmente pequeño bajo los gigantescos muros de piedra de más de 6.000 metros de altura, el hogar de estos animales y los auténticos dominadores del terreno que te miran como diciendo: "Ahora ya has comprobado lo dura que es la vida aquí, en mis montañas".

Amos-Himalaya-Nepal

Cuando nos dijeron que el regreso se podía hacer en tres días nosotros lo vimos viable por una razón fundamental. Ir descendiendo significaba la llegada de oxígeno a nuestros pulmones y en consecuencia mayor facilidad para caminar a cada paso. Pero cuidado, no es un camino de rosas. A pesar de ir perdiendo metros hay muchos tramos de ascenso en el camino. Aquí pocas veces encuentras un camino totalmente llano. La etapa de regreso más dura fue la que nos llevó desde Periche hasta Namche Bazaar, pasando por la localidad de Tengboche, que si recordáis fue el lugar donde dejamos una de las mochilas para rebajar el peso en las etapas finales.

Descenso-Himalaya-Nepal

Descender desde los 5.200 metros de altura hasta los 3.000 significa una mejoría en todos los sentidos. Poder respirar con cierta normalidad significa también una mayor tranquilidad mental, al recuperar esa fuerza muscular perdida a mayor altura. Esto te lleva también a mejorar tu estado de ánimo, a pesar de la tristeza que provoca decir adiós a un lugar al que no sabemos cuando podremos regresar. 

De esta manera comenzamos la última etapa desde Namche Bazaar a Phakding y posteriormente a Lukla, el lugar desde donde tendremos que coger nuestro vuelo para regresar a Katmandu. Y aquí es donde te contamos por qué era tan importante cumplir con el programa y llegar a tiempo al vuelo que teníamos contratado. 

VOLANDO DE LUKLA A KATMANDU


Antes de iniciar el Trek al Campo Base del Everest habíamos leído que era posible cambiar estos vuelos, adelantarlos o atrasarlos, así nos lo habían dicho también en algunos de los lodges donde nos habíamos alojado mientras ascendíamos. No me preguntes por qué pero a mi esos cambios no me daban muy buena espina y preferimos dejar todo solucionado antes de llegar, cogiendo los vuelos que teníamos programados. 

La última mañana en las montañas nos levantamos en nuestro lodge en Lukla y nos dirigimos hacia el aeropuerto. Al llegar nos encontramos con un caos monumental. En el pequeño hall del Aeropuerto de Lukla nos encontramos con decenas de personas (diría más de 100) y un montón de mochilas y equipos de expedición amontonados por el suelo, hasta el punto que había que ir esquivándolos para caminar.

Lukla-Himalaya

Os cuento la situación. Había muchísima gente, algunos que habían llegado más tarde de lo previsto, otros que habían llegado antes y querían adelantar el vuelo y algunos que habíamos llegado el día exacto en el que salía nuestro vuelo. 

Podéis imaginar como estaban los trabajadores encargados de organizar los vuelos. Estaban totalmente desbordados, alguno incluso tiró la lista de pasajeros al suelo ante la desesperación por no poder organizar aquel tremendo desorden. 

Afortunadamente para nosotros, pudimos averiguar que los que tenían preferencia para volar eran los que llevaban el billete para el día en el que lo habían contratado. Luego volarían los que habían perdido su vuelo (algunos llevaban allí hasta 4 días esperando) y finalmente los que querían adelantarlo. 

Pero no fue nada fácil, todo el mundo se arremolinaba frente a las taquillas, tuvimos que hacernos paso casi a empujones porque todo el mundo quería volar ese día. Por fin conseguimos llegar hasta una de las taquillas con nuestro equipaje sobre nuestras cabezas. Entre gritos de la gente conseguimos que el funcionario nos viera y nos dio paso, pesó nuestras mochilas y nos dio nuestros billetes para volar ese día.

Parecía que todo estaba ya arreglado pero aquí, en las montañas más altas del mundo puede pasar de todo. El mal tiempo hizo que se cancelaran numerosos vuelos, debido al peligro que supone cruzar estas montañas con la densa niebla que se veía tras los cristales. Por fin, tres horas más tarde de lo previsto, conseguimos que nos dieran el paso a una de las avionetas para volar a Katmandu.

Vuelo-Lukla-Katmandu

Tras vivir esta situación, algo triste para abandonar las increíbles montañas de los Himalayas, podemos decir sin temor a equivocarnos que más vale tener cerrados los vuelos con antelación. No solo podrías estar unos cuantos días esperando para volar, también podrías perder otro vuelo más importante, el que te lleva desde Katmandu a tu país y eso si que podría significar un desembolso de dinero bastante importante. 

Echando la vista atrás no nos arrepentimos de ninguna de las decisiones tomadas durante el Trek al Campo Base del Everest. Con mucha pena emprendimos el regreso a Katmandu sin poder cumplir alguno de los objetivos que nos habíamos planteado, pero creemos que tomamos la decisión acertada al llegar a tiempo a nuestro vuelo. De esta forma también pudimos tener los días que nos habíamos reservado para visitar algunos lugares increíbles de Nepal. Ahora no puedo dejar de pensar que algún día regresaré a esas increíbles montañas que me han hecho vivir y sentir tantas emociones y buenas experiencias. ¡Un saludo viajeros!

2 comentarios :

  1. Estupendo blog y estupendo relato. Enhorabuena. No perdais la esperanza. Yo hice el mismo trekking en 2000, además con la intención de subir al Island Peak, me puse enfermo al segundo día, en Phakding, y ya fui arrastrandome el resto del tiempo; al final ni pude subir al Island ni al campo base ni al Kala Pattar. 12 años después se me presentó de nuevo la oportunidad, intentamos hacer lo mismo aunque esta vez la ida por el Gokyo y la vuelta por el Khumbu; a la ida mi acompañero enfermó y estuvimos tres días parados en Namche con lo que ir por el Gokyo se volvió inviable; al final fuimos por el Khumbu, pero pudimos hacer sin ningún problema el Kala Pattar y el campo base; el Island, como ocurrió la vez anterior, se nos volvió a atragantar. Con todo esto, te quiero animar, porque cuando menos se lo espera uno surge una nueva oportunidad y a vosotros os queda mucha vida para que os surja mas de una. De todas formas, y aunque no hayais podido subir al Kala o al campo base, ya habreis visto que el recorrido merece la pena desde el primero al último día. Mucha suerte. Seguro que volveis.

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    1. Hola Jesús,

      Muchas gracias, me alegro que te hayan gustado estos relatos. Lo cierto es que fue todo un reto ir grabando etapa a etapa. Ya que suponía un esfuerzo extra cargar la cámara todo el tiempo, hasta el punto que también sufrí una pequeña tendinitis en el codo. Parece broma pero la falta de oxígeno hace que cualquier esfuerzo se multiplique, eso seguro que tú lo sabes bien. Por lo demás seguro que no será la última vez, algún día volveremos a este rincón del planeta, no solo por culminar lo que empezamos sino como dices para disfrutar de todo el recorrido que es espectacular.

      Un saludo y gracias de nuevo!!.

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